Si tú sueño es viajar a Marruecos debes saber que cuenta con una rica historia, cultura vibrante, que por supuesto cautiva, además gran parte de su territorio por supuesto se encuentran los desiertos los cuales ocupan un lugar sumamente especial que te ofrecen muchas imágenes inolvidables y momentos especiales y por supuesto lugares que deben ser planeados en tú ruta de viaje. A continuación te platico algunos de los desiertos que no te debes de perder.
Es difícil encontrar un lugar más increíble para la imaginación y la aventura que el desierto de Merzouga. Situado en el sureste de Marruecos, este vasto, dorado e interminable mar de arena se ha convertido en un destino emblemático para viajeros de todo el mundo. A simple vista, puede parecer desolado pero, en realidad, es un refugio para la belleza y el descanso.
Y, en efecto, las dunas de Erg Chebbi, de hasta 150 metros de altura, son un espectáculo para ver con los propios ojos. El pasillo entre las colinas onduladas, sobre todo al amanecer o al atardecer; da la impresión de que uno se convierte en un espíritu y flota por encima de la tierra; y la arena marrón en el suelo abajo ora brilla de plata, ora adquiere un color de rosa, haciendo brillar el color ocre y tostado.
Uno de los aspectos más asombrosos del desierto de Merzouga es la población nómada que ha estado habitando estas tierras desde tiempos inmemoriales. Además puedes admirar la forma de vida de los bereberes, quienes aprendieron a florecer en los momentos más difíciles.
Erg Chegaga
Escondido en pleno corazón del Sáhara marroquí, Erg Chegaga es de esos lugares que muchos viajeros aún no tienen en el radar, eclipsado por la fama de su vecino Erg Chebbi. Y precisamente ahí está su encanto: quien llega hasta aquí busca algo distinto, un contacto real con el desierto y con la vida de los beduinos que lo habitan.
Para llegar hay que dirigirse a M'Hamid El Ghizlane, un pueblecito que hace las veces de última parada antes de adentrarse en la arena. Desde allí, unos 60 kilómetros hacia el oeste te separan de las dunas. Y aquí viene la gran diferencia con Erg Chebbi: mientras aquel recibe multitudes, Chegaga se mantiene tranquilo, casi virgen. Sus dunas llegan a alzarse hasta los 300 metros y nunca se ven igual dos días seguidos, porque el viento las esculpe sin descanso y transforma el paisaje una y otra vez.
Desierto de Agafay
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A tiro de piedra de Marrakech, y siempre eclipsado por los grandes desiertos del Sahara, está el desierto de Agafay. Uno de esos sitios que la gente descubre casi por casualidad y de los que luego no para de hablar.
Lo que te encuentras aquí son paisajes secos, colinas de grava y, de fondo, las montañas del Atlas recortándose en el horizonte. Es el plan ideal si necesitas salir de la ciudad un rato pero no te apetece pasarte medio día en la carretera.
Ahora bien, que quede claro una cosa: Agafay no es un desierto de arena. Nada de dunas gigantes tipo Sahara. Lo que hay es tierra árida y colinas onduladas que se estiran hasta el infinito. Pero no te dejes engañar, la vibra desértica se siente igual. Y el cambio es brutal: pasas del verde de Marrakech a este paisaje pelado en apenas nada. Esa es justo su gracia, que lo tienes al lado. Perfecto para una escapada de un día o para perderte allí todo el finde.
El Desierto del Sahara
El Sahara no es simplemente un desierto, es un mundo de inmensidades que van desde dunas inmensas hasta montañas de roca y oasis verdes. Todo esto crea una vista impresionante que cambia con la luz diurna y hace que el desierto sea simplemente irresistible para los fanáticos de la captura de fotos y profundización en la contemplación.
Su vasta extensión de arena y misterio ha sido durante mucho tiempo una fuente de fascinación para quienes lo han visitado. Por supuesto, hay muchas más maravillas que puedes ver con tus propios ojos. Antes de retratarlas, vamos a ver qué puedes hacer en el desierto.
¿Qué hacer en el desierto?
Las posibilidades son infinitas y se adaptan a todos los gustos:
- Las actividades están abiertas a todos los gustos, y hay demasiadas de ellas para enumerarlas todas: algo para todos está disponible.
- Paseos en camello: uno de los primeros clichés en África, perfectos para practicar tu destreza de viaje nómada y admirar la vastedad desde lo alto.
- Sandboarding: Asciende las dunas y deslízate de la cima, sintiendo la adrenalina mientras tomas fotos.
- Camping nocturno: alójate en el desierto por solo una noche bajo la increíble colección de estrellas.
- Un recorrido en coche fuera de carretera o 4x4 por los alrededores del desierto: ve a los oasis, busca las gargantas imprevistas y pueblos beréberes.
- Realiza talleres de cocina bereber y mirar las aves.
- Ropa adecuada: Lleva ropa ligera y cómoda para el día, y ropa abrigada para las noches, ya que las temperaturas pueden variar mucho.
- Calzado cómodo: Opta por botas de senderismo o zapatillas deportivas para caminar por las dunas.
- Protección solar: El sol del desierto es muy fuerte, así que no olvides llevar protector solar, gafas de sol y un sombrero.
- Agua: Lleva suficiente agua para mantenerte hidratado durante todo el día.
- Contrata un guía local: Un guía te ayudará a descubrir los mejores lugares, a conocer la cultura bereber y a organizar todas las actividades.
En resumen, un viaje a Marruecos brinda la oportunidad de explorar los desiertos más famosos y cautivadores, como Merzouga, Erg Chegaga, y Agafay. Cada uno de estos lugares ofrece experiencias únicas, desde las vastas dunas doradas hasta el encanto de la vida nómada y bereber. Ya sea disfrutando de un paseo en camello, acampando bajo las estrellas o practicando sandboarding, el desierto marroquí invita a una inmersión total en su belleza y cultura. ¡Planifica tu aventura y descubre los encantos del Sahara!
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